sábado, 14 de septiembre de 2013

LA HISTORIA DEL LÁPIZ

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó: 
–¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí? 
El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto: 
–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas. 
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial. 
–¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida! 
–Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo. Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad. 
Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona. 
Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia. 
Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior. 
Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.

Autor: Paulo Coelho

domingo, 19 de mayo de 2013

LA MADUREZ

Te pasas la vida diciendo SI a todo, te callas cuando te ofenden, y no hablas por no ofender. Te preocupa no caerle bien a alguien, y te esfuerzas en ser simpática....
Pero un buen día, despiertas y piensas:
 ¿Porque he de caerle bien a todo el mundo? Es imposible.
Y empiezas a ser tu, y lo que no te gusta, no lo haces. Pones tus limitaciones, y te enfrentas a lo que consideras injusto, y hasta ese momento consentías....
Y te sientes mucho mejor, pero piensas ¿que me ha pasado? ¿porque ahora?.
 Y te dicen:
"Eso se llama madurez" ¿Madurez?.
Si, por fin te has hecho mayor, y has madurado, aunque te ha costado mas de 40 años llegar a ella.
Y sienta bien, y te da rabia no haber llegado antes, porque te habrías evitado mas de un disgusto, pero...eso va en el carácter de cada persona, y tienes que cometer errores, y tener tropiezos, a lo largo de la vida, para poder llegar a ese punto.
Y llegados a este punto, considero que la madurez, es la mejor etapa de tu vida, te da seguridad, experiencia, paciencia, y a la vez personalidad y carácter.
Si, definitivamente, me gusta la madurez.

LOLI

domingo, 7 de abril de 2013

Una verdad que duele, pero muy cierta




Durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, un presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación:
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo", dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor.
"Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos, móviles, aviones jet, viajes al espacio. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz…y más".
Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:
"Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes...
¡ASÍ QUE LAS INVENTAMOS!
Ahora, dime arrogante, ¿qué estás haciendo TÚ PARA LA PROXIMA GENERACION?"
¡El aplauso fue ensordecedor!



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viernes, 5 de abril de 2013

LOS DUENDES TRAVIESOS Y LA FELICIDAD


Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios
duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:
 "Debemos quitarles algo pero, ¿qué les quitamos?".
Después de mucho pensar uno dijo:
 "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la
puedan encontrar".
Propuso el primero:
 "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo",
 a lo que inmediatamente repuso otro:
 "no, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la
encuentra uno, ya todos sabrán donde está".
Luego propuso otro:
 "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar",
y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien
construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".
Uno más dijo:
 "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron:
 "No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va a
construir una nave en la que puedan viajar a otros planetas y la va a
descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio
escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó
cada una de ellas y entonces dijo:
 "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: "¿Dónde?".
El duende respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán
tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se
pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.


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lunes, 4 de junio de 2012

Auxilio en la lluvia


Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana, de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista de Alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta.
Su coche se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todos los conflictos que habían ocurrido durante los 60. El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.
Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenia una nota especial adjunta al paquete. Esta decía: "Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. Sinceramente: La Señora de Nat King Cole.

No esperes nada a cambio y lo recibirás. 


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sábado, 19 de mayo de 2012

Crear felicidad


Un maestro oriental, cuando vió como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua.
Cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: "Perdone... ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?".

El maestro respondió: "La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

"No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad,... otros la crean." 

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viernes, 20 de abril de 2012

LA MEDIA COBIJA

Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna. A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo. Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.
 - ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí!
 - Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.
 - Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? ¡me siento tan solo!
 - ¿Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no se si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial...y luego los niños..
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.
- No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... o sólo que no te moleste dormir en el patio...
- ¿Dormir en el patio? Está bien.
El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años:
- Dime papá.
- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se cubra en la noche.
 - Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir?
- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes. En ese momento llegó su padre:
- ¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?
- Sabes papá, estaba pensando...
- ¿Pensando qué?
 - En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

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